El tercer capítulo de un Philip Marlowe asturiano y campechano

‘Caviar para las ratas’, el nuevo libro de Francisco Ajates narra las últimas aventuras del detective Isaac Molina.

Solitario, socarrón, resolutivo, carismático… Cualquiera de esos adjetivos sería adecuado para resumir la personalidad prototípica de aquellos detectives de sombrero calado y amplia gabardina que, entre los años 30 y los 70, hicieron las delicias de los lectores del ‘género negro’. Un estereotipo que el escritor avilesino Francisco Ajates Rodríguez ha trasladado al presente, en la forma del simpar Isaac Molina, protagonista de una saga que con ‘Caviar para las ratas’, a la sazón cuarta novela de su autor, ya suma tres entregas.

Tras ‘Sueña cuando aún estás vivo’ y ‘El último aliento’, y después de del alto en el camino de Molina que supuso el ‘thriller’ ‘Nicolás’, Ajates ha devuelto a la palestra literaria a su querido investigador, que compagina dicha afición por resolver misterios con su oficio de vigilante de seguridad. Un modelo atípico que ha alimentado esta nueva historia, que ayer presentó en el Valey de Piedras Blancas.

Porque el suyo es un perfil alejado de la épica, aunque envuelto en el halo romántico que inmortalizó el Philip Marlowe de Raymond Chandler. «Es un tipo campechano, un poco desastre consigo mismo, amigo de los bares, que malvive con su otro trabajo y que se dedica a lo detectivesco casi por ‘hobby’», explica el escritor, que en todo momento quiso alejarse de la tónica que parece imperar hoy en el género negro, con historias a menudo basadas «en cuerpos policiales, en inspectores profesionales a punto de retirarse o con un pasado tormentoso, que se apoyan en la fuerza de sus compañeros».

Con esta cuarta obra, Ajates ha consolidado una carrera literaria que, como su antihéroe, compagina con la profesión de ingeniero químico. La suya es una pasión literaria tardía, que comenzó hace cuatro años y que hubo de reconvertir con la covid. «Publiqué mis dos primeras novelas con una editorial; funcionaron muy bien pero, con la pandemia, opté por crear mi propio sello», concreta.

Ahora, con la mirada puesta en explorar otros géneros, Ajates ya planea futuras aventuras para un Molina que, con toda seguridad, «vendrá a Asturias; no sé si a Avilés, aunque él sea de allí, pero sí al Principado. Después de llevarlo por Cádiz, Burgos y Madrid, tengo ganas de que regrese a casa».

La voz de Avilés, Borja Pino, sábado 23 de Octubre de 2021

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